Reporte Cultivo
En Mendoza, la vid se enfrenta a veranos más largos, heladas imprevistas y lluvias desordenadas. La solución no está en resistir, sino en cambiar. Productores aplican sensores, nuevas fechas y riego preciso.
Algunos mudan sus viñedos a zonas más altas o con más amplitud térmica. Otros, prueban variedades más resistentes. Todos tienen un objetivo en común: conservar la calidad, sin perder identidad.
Incluso la biodiversidad entra en juego. Se protegen bordes, se dejan corredores verdes y se apunta a certificaciones que exigen respeto ambiental. El vino se adapta sin dejar de ser fiel a su origen.
Adaptación de la viticultura frente a cambios climáticos globales
Agro Sustentable, de la mano de su cofundador Matías Imperiale, ha logrado adaptar su cultivo de la vid al cambio climático que sufre Argentina en los últimos años, y que lógicamente afecta a ...